miércoles, 18 de mayo de 2016

EN PELIGRO BIODIVERSIDAD DE LOS ANDES

¡Bien venidos por la defensa de las montañas y del medio ambiente!

ECOSISTEMAS DE MONTAÑAS AMENZADAS

Por el cambio climático y actividades extractivas;
El principal problema que enfrentan sus habitantes: la pobreza y desnutrición infantil;
Generando una masiva migración del campo a la ciudad


Efectos del cambio climático



Efectos de actividades extractivas

 


Consecuencia: Pobreza rural y desnutrición infantil







Datos estadisticos


Consecuencia: Migración  acentuada del campo a la ciudad





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APPU-HUAYHUASH
Para: Salvemos Huayhuash

La Cordillera de los Andes, la más grande de América y del mundo, recorre Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile y Argentina, y presenta estribaciones en los diferentes países, dando lugar a cordilleras orientales, centrales y occidentales. En el caso de Perú y Bolivia, consideramos dos zonas ecológicas diferentes: la zona de los valles interandinos, situados entre los 2,500 y 3,800 msnm, denominada «Quechua» en la lengua nativa; y la zona alta, por encima de los 3,800 msnm, denominada «Puna». En la región de los Andes centrales encontramos gran diversidad biológica que puede definirse en 18 zonas agroecológicas, que a su vez albergan 84 de las 103 zonas de vida existentes en el planeta.
El principal problema que enfrentan los ecosistemas de alta montaña es la pobreza rural. En el Perú, el 73% de la población rural de la sierra vive en situación de pobreza de acuerdo a las más recientes estimaciones demográficas (Censo del 2009). En el caso de Bolivia se estima que la cifra llega a 2 millones de personas, es decir, al 80% de la población rural. Entre las principales causas no resueltas de la pobreza rural se encuentran:
·       Bajo nivel de competitividad y rentabilidad agraria por la baja productividad de los cultivos y la ganadería debido a los insuficientes niveles de innovación tecnológica.
·       Aprovechamiento no sostenible de los recursos naturales debido a los recursos degradados y limitados (fuentes de agua escasas y sin medidas de conservación, tierra agrícola agotada en sus nutrientes y con fuerte erosión, pastizales sobre pastoreados y sin medidas de conservación, a lo que se suman los efectos del cambio climático con la variación del ciclo hidrológico y la aparición de nuevas plagas que generan mayor vulnerabilidad en las poblaciones rurales).
·       Bajos niveles de organización de productores para la gestión productiva y el acceso a los mercados que les permita beneficios económicos en magnitud significativa.
·       Limitado acceso a servicios básicos y productivos del pequeño productor agrario debido a niveles insuficientes de educación formal básica y técnica con altos porcentajes de analfabetismo funcional en las mujeres y en menor grado en los hombres, además de ausencia de servicios de asistencia técnica, capacitación y desarticulación a mercados.
·       Débil desarrollo institucional en el sector agrario por el cambio constante de funcionarios, políticas y la desarticulación entre ellas, lo que, junto con otras causas como la falta de comunicación de las zonas rurales con las ciudades y los mercados, produce altos costos de transacción para la formación y desarrollo de empresas rurales y la adopción de nuevas tecnologías.

Un tema adicional es la preocupación de los sistemas alimentarios al 2050, pues es incierto si serán capaces de abastecer a la creciente población nacional y mundial. En este contexto, en países como Perú y Bolivia el desafío de la agricultura familiar es grande si consideramos que actualmente cerca del 70% de la provisión de alimentos de ambos países viene de esta fuente, a pesar de que no existen las suficientes políticas de promoción y estímulo. Actualmente en el Congreso del Perú, las comisiones agraria y de inclusión social debaten la ley de Seguridad Alimentaria y Nutricional, y se espera su pronta aprobación y reglamentación, así como un mayor estímulo a la producción local con base en la agricultura familiar.

Un aspecto que está en la base de este conjunto de causas es la ausencia de una mirada más sistémica, integral y territorial a los procesos de desarrollo agropecuario y rural. El sistema nacional de innovación agraria no llega al pequeño productor y los actores locales no participan de los beneficios de este.

Frente a esta situación, proponemos desarrollar sistemas locales de innovación y de extensión agraria con una decisiva participación de productores organizados que apunte a la sostenibilidad de sus medios de vida, su seguridad alimentaria y su competitividad para el mercado, en un escenario de variabilidad climática e inseguridad alimentaria. Para ellos planteamos los siguientes objetivos:

1. En las zonas de mayor potencial productivo elevar las capacidades tecnológicas, organizativas y de gestión de los pequeños productores agrarios y campesinos para un mayor grado de participación y equidad en los sistemas de mercado y cadenas productivas y para un manejo y gestión sostenible de los recursos naturales.
2. En zonas de menor potencial productivo y de mercados, orientar el desarrollo productivo sostenible a la seguridad alimentaria.
3. Desarrollar un alto grado de interacción interinstitucional en los territorios locales con sinergias y complementación de capacidades, construyendo una visión común de desarrollo de la pequeña agricultura y la promoción de sistemas locales de innovación.

Nuestro principal aporte es la promoción y desarrollo de sistemas locales de innovación y extensión rural desde un enfoque integral que se trabajará en base a los siguientes resultados o componentes:
       a)     el desarrollo de cadenas de valor y sistemas de mercado;
       b)    modelos de producción y gestión sostenible de los recursos naturales;
       c)     la formación de capacidades técnicas y agroempresariales certificadas a nivel comunitario;
       d)    y el desarrollo de redes de cooperación y plataformas locales y regionales que promuevan políticas de innovación tecnológica a favor de los pequeños productores.

Fuente:


jueves, 21 de abril de 2016

WWF, ORGANIZACIÓN ECOLOGISTA INTERNACIONAL DENUNCIADA

¡Bien venidos por la defensa de las montañas y del medio ambiente!

El seudoecologismo de “La Hora del Planeta”


Juan Agustin Franco Martínez

Entre las variadas campañas seudoecologistas que acosan y acusan al ciudadano de a pie de derrochador e insostenible la más reciente y publicitada ha sido la de ‘la hora del planeta’ de WWF. A la que se han sumado indiscriminadamente incluso partidos políticos de la llamada nueva política. WWF es una de las mayores organizaciones ecologistas internacionales denunciada por sus prácticas contra los derechos humanos de pueblos indígenas y tribales [1]. Siendo las denuncias más conocidas las de Survival y las del historiador alemán Wilfried Huismann [2] [3] No hay que ser un hacker experto para encontrar oportuna información en Internet.
La pregunta de James O’Connor es muy pertinente: “¿Existe acaso alguien en su sano juicio que pueda oponerse a la ‘sostenibilidad’?” Pero igual de pertinente es reconocer que el mejor lugar para un ladrón es un banco. Los que alaban la filantropía y la caridad de los ricos se parecen mucho a los que se quedan mirando el dedo cuando éste apunta a la luna.
La campaña anual del apagón simbólico de WWF es gestionada por el departamento de marketing de la ONG conservacionista y es, como tal, una práctica de lavado de imagen y de recaudación. ¿Por qué no rinden cuentas del dinero obtenido en donaciones por esta campaña? ¿A cambio de qué obtienen tales donaciones? Las empresas ‘colaboradoras’ donan como mínimo 6 mil euros. En el listado de la web española hay 10 empresas (Banco Santander, y Coca Cola España, entre ellas) más la colaboración de Inditex como ’partner’. Mientras que las empresas ‘participantes’, más de cien, pueden donar una cantidad menor. Una campaña muy ecológica y muy rentable. Como poco más de 100 mil euros por 1 hora de ‘concienciación’ que saldrá de los bolsillos de los contribuyentes y sufridos usuarios de los consumos básicos (agua, gas y luz).
Uno de los más reputados ecologistas, Barry Commoner, ya demostró y advirtió dos cosas: 1) que el problema medioambiental está más relacionado con las desigualdades económicas que con la explosión demográfica y 2) que las mediciones per capita contribuyen a la confusión más que a la concienciación. Incluso afamados documentales como ‘la historia de las cosas’ de Annie Leonard muestran con claridad que el problema medioambiental no está en el final de la cadena (el consumo) sino en los eslabones intermedios, especialmente en la producción. Parece que la compulsión por los beneficios es mucho mayor que la compulsión por el consumo desenfrenado. En el mundo hay diez veces más dinero que bienes y servicios que comprar.
Y todo esto sin mencionar la famosa obsolescencia programada (cuestión ésta de la que también hay un excelente documental: “comprar, tirar, comprar” de Cosima Dannoritzer). Y la clamorosamente silenciada deuda ecológica del Norte con el Sur.
Curiosamente, los expertos en energía han analizado que los avances tecnológicos no han contribuido a un mayor ahorro de energía, sino a un mayor consumo. Por ejemplo, en la ‘hora del planeta’ de 2014 se consumió un 5% más de energía eléctrica que una semana antes. Los que hacen dietas y dietas lo saben, el ayuno, dejar de comer o hacer menos comidas al día sólo aumenta la ingesta compulsiva como respuesta compensatoria de las reservas energéticas que se gastaron durante el ayuno [4]. Así, las dietas energéticas, aunque sean simbólicas, sólo contribuyen a un mayor consumo compulsivo de energía sólo necesario para poner a prueba los sistemas de respuesta de las grandes empresas (monopolistas) suministradoras de electricidad.
¡Qué ironía! Consumidores cautivos de empresas eléctricas, alimentarias, de telecomunicaciones y otros servicios básicos de las que reciben lecciones de ahorro y concienciación ecológica. Ni en los delirios más sublimes de Groucho Marx hubiéramos imaginado la deriva que sigue este mundo de risa.
¡Basta ya de tanto falso ecologismo neoliberal! En la era de la información no podemos ser tan borregos. El freno al cambio climático no vendrá de acciones banales de culpabilización (aunque lo llamen ‘concienciación’) social. Estamos asistiendo a una batalla global por la definición de ‘sostenibilidad’ en la que van ganando los intereses de las grandes transnacionales. Y sin embargo, pese a tanto esfuerzo de marketing, como ya analizara James O’Connor, no es posible el capitalismo sostenible [5], porque “la ‘sostenibilidad’ es una cuestión ideológica y política, antes que un problema ecológico y económico”.
¿Para cuándo ‘la hora de las personas’? En Lesbos están esperando. ¿Para cuándo la hora de la renta básica universal? En la cola del paro hay muchos esperando. ¿Para cuándo la hora de la abolición de los paraísos fiscales? En los comedores sociales siguen esperando. Y lo peor es que muy posiblemente mueran esperando sin ver jamás llegar su hora, salvo la de la muerte. ¡Cuánta hipocresía revestida de moral ecologista y de filosofía de la libertad!
Notas
[1] Denuncias de Survival sobre WWF: http://www.survival.es/guardianes
[2] Huismann, W. (2011). Silence of the Pandas – What the WWF isn’t Saying. Documental de TV, 50 min. ARD/WDR. Alemania.
[3] Huismann, W. (2014). PandaLeaks: The dark side of the WWF. CreateSpace.
[4] Ver, por ejemplo, el artículo de Barragán et al. (2014): http://www.scielo.org.mx/pdf/rmta/v5n2/v5n2a7.pdf
[5] Artículo imprescindible de James O’Connor:
http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/ecologia/connor.pdf
Juan Agustin Franco Martínez, Profesor en la Facultad de Empresariales y Turismo de la Universidad de Extremadura
FUENTE:

domingo, 3 de abril de 2016